Inicio de un caluroso verano 2023: dos ondas de calor y ¿contando?

La animación de arriba muestra los patrones característicos de una onda de calor vistos en la atmósfera media (500 hPa) así como su desplazamiento hacia el Noreste de Estados Unidos y su paso por el territorio mexicano. En días previos al 23 de junio esta onda de calor se estacionó sobre el centro-sur del país provocando temperaturas por arriba de los 30 °C en gran parte del territorio nacional. Origen del gráfico: https://www.tropicaltidbits.com/

Jorge Cortés.

El "calor" nos llego de golpe

En la ciudad de La Paz, y de forma general en el estado de Baja California Sur (BCS), estamos acostumbrados a anticipar el verano con condiciones de temperatura superior a los 35 °C a partir del mes de marzo, siendo más regulares hacia los meses de mayo y junio donde la población comienza a percibir el calor ya que este obliga a encender los aires acondicionados de nuestros hogares y espacios de trabajo.

Los días previos al inicio de este verano (comienzo, 21 de junio de 2023) fueron particularmente diferentes a los años previos ya que las temperaturas por arriba de los 35 °C fueron poco frecuentes durante el día y sólo hasta mitades del mes de junio comenzaron a ser regulares, rebasando por momentos los 40 °C durante varios días. A partir de este cambio, que pudo notarse un tanto abrupto, las temperaturas hacia mediados de julio tuvieron un incremento considerable rebasando los 42 °C tal y como se puede observar de los registros de temperatura máxima diaria en la estación “ILAPAZ116” ubicada en la colonia el Zacatal de esta ciudad capital. Las condiciones que favorecieron al aumento de la temperatura de manera súbita a inicios de este verano estaban relacionadas con la presencia de una onda de calor que cubrió una gran extensión del territorio mexicano entre el 15 y el 30 de junio de 2023 (ver animación ↑) .

En la figura de la derecha se hace una comparación de la temperatura máxima diaria en la estación Zacatal Fovissste – ILAPAZ116 del 10 de marzo al 16 de agosto de 2023 con los registros de años previos documentados por una estación meteorológica automática local a cargo del Servicio Meteorológico Nacional.

La línea gris representa la temperatura de 35 °C que frecuentemente se usa como el límite de comodidad del cuerpo humano ante las altas temperaturas ambientales, por encima de este el cuerpo comienza a sentir incomodidad.

La temperatura delimitada con la línea roja representa el percentil 90 de la temperatura máxima diaria de acuerdo con la climatología de temperaturas máximas en la ciudad de La Paz dada por los registros del observatorio local (SMN-CONAGUA). Esta temperatura significa el umbral donde sólo 10 de cada 100 registros de temperaturas máximas son observadas por encima de los 40 °C.

Fuente del gráfico: Wunderground.com y el Servicio Meteorológico Nacional.

Previo a la ocurrencia de esta onda de calor, las temperaturas en La Paz durante la noche continuaban por debajo del promedio histórico de la temperatura mínima documentada en el observatorio climático de La Paz (17 °C, 1980-2021). El cambio repentino en las temperaturas mínimas ocurrió como resultado de la presencia de esta onda de calor en el centro de México. El gráfico de abajo muestra que pocos días previo al inicio del verano (21 de junio) rebasaron la temperatura mínima promedio en la estación “ILAPAZ116” al oriente de la ciudad.

Temperatura mínima diaria en la estación Zacatal Fovissste – ILAPAZ116 del 10 de marzo al 4 de agosto de 2023. La línea de color cian delimita el promedio de la temperatura mínima diaria documentada por el observatorio climático de La Paz (CONAGUA) según sus registros de temperatura mínima entre 1980 y 2021 correspondiente a 17 °C.

Una onda de calor que cruzó todo México

Definición e información importante sobre ondas de calor emitida por las autoridades mexicanas representadas por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED). Fuente: https://www.gob.mx/cenapred/articulos/onda-de-calor-en-mexico. Adicionalmente a esta definición de onda de calor, se debe agregar que el valor de la temperatura excesiva está dado por el percentil 90 de las temperaturas máximas diarias registradas en cada punto de observación en la superficie. A nivel global, la temperatura de 40 °C ha sido considerada como un estándar de temperatura umbral para definir la presencia de una onda de calor.

Del 15 al 30 de junio de 2023, se registró la presencia de una onda de calor que cruzó por el centro y norte de México estacionándose por algunos días en el centro del país.

Durante la presencia de esta onda de calor las temperaturas máximas diarias observadas entre el 15 y 30 de junio de 2023 rebasaron los 30 °C (colores anaranjados) en más del 90% del territorio nacional principalmente durante el periodo del 15 al 22 de junio. En este periodo la onda de calor se estacionó varios días sobre el centro y sur del territorio mexicano. Hacia los últimos días de junio, la onda de calor se ubicaba principalmente sobre el Noroeste de México, dejando temperaturas superiores a los 40 °C particularmente en los estados de Sonora y Baja California. En algunos puntos de Chihuahua y Sonora se registraron temperaturas mayores a los 49 °C.

Recomendaciones del sistema de salud y protección civil en México asociadas a las altas temperaturas que se presentan durante los meses más cálidos y durante el verano.

El primer periodo de esta onda de calor corresponde a los días en que este sistema se estacionó en el centro y sur de México. Durante estos días (15-20 de junio, 2023) las temperaturas superiores a los 33 °C se presentaron en gran parte del país incluso en las zonas más altas de México. Para el segundo periodo (25-30 de junio), esta onda de calor comenzó su trayectoria hacia el Noreste de Estados Unidos, lo cual se refleja en las altas temperaturas registradas principalmente en el Norte y Noroeste de México. Sonora experimentó los mayores efectos de esta onda de calor durante su salida de territorio mexicano.

El gráfico de la izquierda representa las temperaturas máximas más altas registradas en los dos periodos de interés de esta onda de calor que cruzó México: 15-20 y 25-30 de junio, 2023. De izquierda a derecha y de arriba a abajo se van desplegando las temperaturas más altas de todo el periodo (15-20, arriba; 25-30, abajo), la temperatura máxima promedio durante cada periodo y la temperatura máxima más baja observada durante cada uno de los dos periodos de interés.

¿Que nos espera para el final del verano, temperaturas superiores a los 40 °C?

De acuerdo con la climatología dada por los registros de temperatura máxima diaria durante los meses de mayo a septiembre en el periodo de 1980 a 2021, en la estación La Paz, el percentil 90 (umbral de las ondas de calor) está definido por una temperatura de 40 °C. En los últimos 10 años, esta estación climatológica registró temperaturas extremas en cinco ocasiones tal y como lo muestra la Tabla de abajo. El valor más alto registrado, 44 °C, tuvo lugar el 10 de julio de 2016; durante lo que va de este verano, la temperatura más alta observada en la estación ILAPAZ116 fue de 42.1 °C el día 15 de julio, justo al inicio de otra onda de calor ocurrida entre el 15 y 21 de julio de 2023, la número 5 según los registros del Servicio Meteorológico Nacional.

Hasta el día de hoy, 18 de agosto de 2023, y según los datos oficiales, en La Paz no se ha registrado una temperatura igual o mayor a los 44 °C, tampoco se ha registrado una próxima a la temperatura más alta durante agosto observada durante la última década, 42.2 °C (ver Tabla), de acuerdo con los datos obtenidos de la estación climatológica de La Paz a cargo del SMN y Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). El verano pasado (2022), las temperaturas más altas registradas en una estación de alta resolución, La PAZ-ESIME, ocurrieron durante el mes de julio los días 22 y 23 (42.9 y 42.6 °C, respectivamente), las cuales también estuvieron asociadas a la presencia de una onda de calor en la región Norte y Noroeste de México. Mientras que, para el verano de 2021, esta estación registró una temperatura máxima de 41.1 °C el 14 de mayo.

Aunque el aumento de temperatura al inicio del verano 2023 se percibió de forma súbita, todos los datos anteriores nos dicen que lo ocurrido hasta el momento no ha sido un suceso histórico que rompe con los récords de temperatura máxima, al menos en La Paz. De acuerdo con la climatología mensual de temperatura máxima calculada de los datos registrados en la estación climatológica de La Paz (SMN-CONAGUA), las temperaturas máximas promedio correspondientes al mes de agosto son mayores a 42 °C, lo cual nos permite suponer que aún puedan ocurrir días con temperaturas extremas en lo que resta del verano. Afortunadamente, el mes va a la mitad y las temperaturas se han mantenido en mayor proporción por debajo de los 40 °C. No obstante, es importante mantenernos bien hidratados y en la medida de lo posible evitar exposiciones largas bajo el sol.

Temporada 2023 de ciclones tropicales en el Océano Pacífico: ¿quién fue el primero?

Ha iniciado la actividad de la temporada 2023 de ciclones tropicales en el Océano Pacífico oriental, frente a México. El 27 de junio se presentó la tormenta tropical Adrián con centro de circulación a 400 kilómetros al sur de la costa del estado de Colima. Más tarde como huracán Adrián mientras se desplazó al noroeste durante los siguientes 5 días en un proceso de intensificación limitado pues las condiciones ambientales en la atmósfera no fueron favorables. Casi a la vez ocurrió el siguiente ciclón tropical de la región: Beatriz que tuvo mayor cercanía (< 100 km) en los estados de la costa occidental en México e impactó con cantidades apreciables de lluvia acumulada. La figura 1 muestra las trayectorias tanto de Adrián como de Beatriz así como los pronósticos oficiales correspondientes que se emitieron en cada uno de ellos.

Figura 1. Trayectoria de los ciclones tropicales Adrián (rojo) y Beatriz (azul) que se presentaron entre el 25 de junio y 1 de julio 2023 en el Océano Pacífico. Las líneas gruesas representan la trayectoria estimada en tiempo real mientras que las líneas color rosa y azul claro son los pronósticos oficiales correspondientes. En el margen superior derecho, una imagen del satélite GOES-18 (30 de junio) con la distribución de nubosidad.

La figura 2 muestra un resumen de la distribución temporal y espacial de los primeros ciclones tropicales que ha habido durante los 58 años del periodo 1966–2023. La mayor parte (27, 46% del total) han ocurrido entre 15–31 de mayo mientras que otra parte importante (24, 41%) fue durante el mes de junio. Pero ninguno antes del 5 de mayo o después del 6 de julio.

¿Cómo se compara el 27 de junio de 2023 con las fechas en que otras temporadas iniciaron? Según el Centro Nacional de Huracanes “la formación de Adrián es la segunda más tardía en el Océano Pacífico, después de la tormenta tropical Agatha que inició en 2 de julio de 2016”. Agatha inició como depresión tropical (2-E) y un par de días después se convirtió en tormenta tropical. Desde 1966, se han utilizando nombres que inician con la letra “A” para los primeros ciclones de cada temporada y hasta la fecha Agatha se ha manejado 11 veces (1967, 1971, 1975, 1980, 1986, 1992, 1998, 2004, 2010, 2016 y 2022), Aletta 9, Andrés 8 y Adrián 7. Aparentemente, Agatha es un nombre de origen griego y significa mujer buena. Otros nombres que se han utilizado, también, aunque en menos oportunidades son Alma, Adele, Adolph, Alvin, Amanda, Annette y Ava.

La distribución espacial tiene varias particularidades: (1) Casi la mitad (49%) de los 58 primeros ciclones tropicales fueron entre 100–110°W que de forma aproximada es al sur de Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa; en segundo lugar queda la región (90–100°W) al sur de Oaxaca, Chiapas y Guatemala; (2) El rango latitudes va desde 7.1°N hasta 16.6°N aunque la mayoría se concentran entre 10–15°N, la latitud promedio es 12.0°N como lo indica la estrella azul en la figura 2; (3) Las posiciones iniciales tienden a ocurrir dentro de una región oceánica con temperatura superficial mayor a 28°C y ninguno en lugares relativamente fríos (<26°C). Esto es consistente con la transferencia de energía, almacenada en el océano, y que es utilizada por los ciclones durante el proceso de formación e intensificación.

Figura 2. Posición inicial de 58 ciclones tropicales, en el Océano Pacífico oriental, que recibieron el primer nombre durante cada temporada desde 1966 a 2023; la estrella azul es la posición inicial promedio (1966–2022) mientras que la estrella roja representa el inicio de Adrian (2023). Se indica el porcentaje de posiciones en 5 bandas longitudinales. Los contornos punteados representan temperatura (promedio) de superficie del mar de 25 a 29°C para mayo 1966–2020. La topografía del terreno se indica con tonos sombreados. En el margen superior derecho, la distribución (periodos de 5–6 días) del primer ciclón tropical por temporada entre 1 de mayo y 10 de julio.

¿Qué pasó con los primeros ciclones de cada temporada?, ¿cómo fueron sus trayectorias e intensidades máximas? La figura 3 muestra todas las trayectorias con datos cada 6 horas. Varios aspectos relevantes: (1) El ciclón que más se ha acercado (275 km aproximadamente) a la península de Baja California fue Ava (1969) mientras que Adolph (1983) cruzó la costa de Sinaloa a pesar de haber iniciado muy al sur (7.1°N); (2) Tres ciclones entraron a Centro América: Alma (2008), Agatha (2010) y Amanda (2020); mientras que antes de 1966 ninguno lo hizo por esta región del continente; (3) Adrián (2023) se distingue por haber iniciado a más de 825 km de Cabo San Lucas y haberse mantenido entre 550–825 km durante su trayectoria hacia el noroeste. En cambio, Beatriz sí proporcionó lluvia moderada (150–200 mm) de forma más directa a estados del sur en México y menos al norte del país.

Figura 3. Trayectorias de 58 ciclones tropicales iniciales, en el Océano Pacífico oriental, durante las temporadas 1966–2022. Las líneas azules representan la trayectoria estimada por el Centro Nacional de Huracanes mientras que los puntos negros representan cada posición inicial; Adrián (2023) está representado por el punto y líneas rojas. Los círculos verdes son concéntricos desde Cabo San Lucas, Baja California Sur. En el margen superior derecho, la estimación de precipitación acumulada del Servicio Meteorológico Nacional asociada a Beatriz (29 de junio a 1 de julio, 2023).

Finalmente, un dato que con frecuencia es útil conocer se relaciona a la intensidad máxima que cada ciclón tropical logra alcanzar durante su ciclo de vida. De los 58 de interés, 29 alcanzaron la intensidad de tormenta tropical (63–119 km/h, viento máximo sostenido) mientras que 19 fueron huracanes moderados (categoría 1 o 2; 119–177 km/h) y 10 huracanes mayores (categoría 3, 4 o 5; > 178 km/h). El único huracán categoría 5 fue Ava, el 7 de junio de 1973, cuando se encontraba a 1,200 km al sur de Cabo San Lucas con viento de hasta 259 km/h.

Como parte de las tareas que se realizan en la unidad La Paz de CICESE, está el monitoreo de ciclones tropicales sobre el Océano Pacífico principalmente. Esto es el colaboración con del Departamento de Cómputo en Ensenada (Dirección de Telemática); el material gráfico se encuentra disponible de forma gratuita las 24 horas del día y 365 días del año en https://met-bcs.cicese.mx.

DESAPARICIÓN DEL GLACIAR “AYOLOCO”, UN EJEMPLO DE VARIABILIDAD CLIMÁTICA, CALENTAMIENTO GLOBAL Y CAMBIO CLIMÁTICO.

En colaboración con: Dr. Hugo Delgado Granados, Departamento de Vulcanología, Instituto de Geofísica, UNAM

Cuando hablamos de glaciares nuestro pensamiento se remonta a las grandes masas de hielo en los polos. Para los que gustamos de la montaña, la idea de un glaciar hace referencia a las travesías entre hielo y grietas sobre todo cuando pensamos en los largos glaciares de montaña de los Himalaya o las altas montañas en zonas tropicales como Ecuador, Bolivia y Perú. Pensar que en México existen o existían glaciares asombra a más de uno; incluso, colegas glaciólogos de otras latitudes no conciben la idea de que en una zona tan “cálida” como lo es México existan glaciares. Esto es un ejemplo de cómo la variabilidad climática de muy largo periodo (miles de años) permite la existencia de grandes masas de hielo en zonas donde las condiciones de temperatura (< 0 °C) y constante precipitación sólida que resulta en la acumulación de gruesas capas de nieve durante el Pleistoceno (el último avance glacial terminó hace aproximadamente 8,000 años) que se convirtieron en hielo de glaciar. El último avance glacial, que duro desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del siglo XIX, con efectos notables en latitudes medias, fue conocido como La Pequeña Edad de Hielo. El último mínimo de temperatura reportado durante este periodo ocurrió en 1850, año en que los glaciares del volcán Iztaccíhuatl alcanzaron su última máxima extensión, 6.37 km2 (Figura 1) que incluyen al glaciar Ayoloco (Schneider et al., 2008)

Figura 1. Extensión y cambio de extensión de los glaciares en la superficie del volcán Iztaccíhuatl de 1850 a 2007.

De acuerdo con el glosario de términos del quinto reporte del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), el concepto de variabilidad climática hace referencia a las variaciones del estado medio y a otras características estadísticas (desviación típica, sucesos extremos, etc.) del clima en todas las escalas espaciales y temporales, más amplias que las de los fenómenos meteorológicos. Esta variabilidad puede deberse a procesos internos naturales del sistema climático (variabilidad interna) o a variaciones del forzamiento externo natural o antropógeno (variabilidad externa). En este sentido, el retroceso y desaparición de los glaciares en México tiene una componente inherentemente natural de la variabilidad climática, ya que nos ubicamos dentro de un periodo interglacial en el que las condiciones cálidas predominan y complican la permanencia de nieve y hielo sobre la superficie de los glaciares. Sin embargo, la componente del forzamiento externo antropógeno ha sido determinante en la desaparición de estos glaciares dada la tendencia acelerada de retroceso del límite inferior promedio de la cobertura de hielo (Figura 2). Tendencia que puede ser comparada con el desarrollo de grandes urbes (Ciudad de México, Cuernavaca, Ciudad Nezahualcóyotl, Puebla), la creciente emisión de gases de efecto invernadero o la caída de partículas y elementos químicos que alteren el albedo (capacidad de reflexión de la radiación solar) y la respuesta a la temperatura del aire en este glaciar.

Figura 2. Retroceso del frente glaciar promedio (límite de la cobertura de hielo) en el sistema de glaciares del volcán Iztaccíhuatl desde 1959 a 2012.

Hablando de la temperatura, el calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios (observados o medidos de forma directa o indirecta). De acuerdo con los titulares emitidos para los tomadores de decisiones, a partir de las bases científicas documentadas en el quinto reporte del IPCC, la atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de hielo y nieve han disminuido y el nivel del mar se ha elevado (link). Esto nos lleva a relacionar que el calentamiento global, está estrechamente ligado con la desaparición de los glaciares en México, particularmente el glaciar Ayoloco.

¿Y qué es el calentamiento global? Según el glosario de términos del IPCC, es el aumento estimado de la temperatura media global en superficie, promediada durante un periodo de 30 años, o durante el periodo de 30 años centrado en un año o decenio particular, expresado en relación con los niveles preindustriales, a menos que se especifique de otra manera. Se supone que dentro de estos periodos de 30 años el calentamiento sigue una tendencia multidecenal bien definida y que puede ser vista desde las observaciones. El retroceso y desaparición del glaciar Ayoloco (Figura 3) puede ser una medida indirecta del calentamiento global. Pues si la temperatura en superficie aumenta con una tendencia parecida a la del calentamiento global, la isoterma de los 0 °C, que define las condiciones de congelamiento, comenzará a desplazarse hacia altitudes más elevadas, dejando en pleno derretimiento las superficies de hielo y nieve. Esto sucedió en 2018, año en el que los investigadores de la UNAM que estudian el fenómeno consideraron extinto el glaciar Ayoloco. La isoterma 0 °C superó la altitud a la cual se encontraba la cabecera de este cuerpo de hielo, dejándolo sin las condiciones necesarias para la permanencia del mismo.

Figura 3. Retroceso y extinción del glaciar Ayoloco en el volcán Iztaccíhuatl entre 2012 y 2021. El concepto de extinción de un glaciar hace referencia a la nula regeneración del mismo en términos de su volumen y extensión, debido en este caso, a la ausencia de una zona de alimentación de precipitación sólida. Un glaciar se considera extinto cuando las condiciones de congelamiento en la zona se han dejado de mantener a lo largo del año y ha perdido capacidad de movimiento. Los remanentes de un glaciar pueden verse completamente agrietados y expuestos regularmente durante algunos años más debido a las nevadas que aún se pueden presentar en la zona.

Finalmente, ¿qué pasa con el cambio climático? El concepto de cambio climático definido por el IPCC nos dice que es la variación del estado del clima identificable (por ejemplo, mediante pruebas estadísticas) en las variaciones del valor medio y/o en la variabilidad de sus propiedades, que persiste durante largos períodos de tiempo, generalmente decenios o períodos más largos. El cambio climático puede deberse a procesos internos naturales o a forzamientos externos tales como modulaciones de los ciclos solares, erupciones volcánicas o cambios antropógenos persistentes de la composición de la atmósfera o del uso del suelo. Entonces, desde la perspectiva de la desaparición del glaciar Ayoloco, el cambio climático atribuible a este suceso de desequilibrio se puede ver reflejado en los decenios posteriores a dicha desaparición, pues el glaciar ya no se regeneró o preservó. Es decir, el cambio climático se verá reflejado en las variaciones del caudal de las escorrentías alimentadas por este glaciar y la infiltración del agua hacia los mantos acuíferos, la cobertura y tipo de vegetación en la montaña, las condiciones de temperatura, entre otros, los cuales serán forzados de manera externa por el cambio de uso de suelo en la zona donde antes había glaciar, por la alteración del balance radiativo que involucra las coberturas de hielo y nieve, la falta de captación de gases de efecto invernadero en el cuerpo de hielo, entre otros factores. Los tres glaciares que aún permanecen en el Iztaccíhuatl habrán de desaparecer inexorablemente, quedando sólo los dos glaciares en la montaña más alta de México, el volcán Citlaltépetl, pero lamentablemente, el panorama no es nada alentador. Según las últimas observaciones, la temperatura promedio en la zona está aumentando, siguiendo la tendencia del calentamiento global. El retroceso del glaciar en este volcán se alinea a dicha tendencia, así como la isoterma 0°C y la línea de equilibrio del glaciar se mueven hacia altitudes más elevadas (Cortés-Ramos et al., 2019). De seguir así, la desaparición de los últimos glaciares de México ocurriría antes de llegar a la primera mitad del siglo XXI.

Fuente principal: Cortés-Ramos Jorge, 2016. Determinación de los regímenes glaciales en los volcanes Citlaltépetl e Iztaccíhuatl: factores físicos del retroceso y evolución glacial en México. Tesis de Doctorado, Posgrado en Ciencias de la Tierra, UNAM. Ciudad de México, México.

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Andres, el primer ciclón tropical de la temporada 2021

Ha iniciado la actividad de ciclones tropicales en el Océano Pacífico oriental, frente a México. Esta madrugada inició como depresión tropical 1-E y más tarde como tormenta tropical Andres con centro de circulación (14.1°N, 107.9 W) a unos 700 kilómetros frente al la costa de Michoacán. El pronóstico oficial más reciente, del Centro Nacional de … Leer más